Un juez de Alicante prohíbe usar un piso a sus propietarios por permitir que sus inquilinos molestaran al resto de sus vecinos.

prohíbe usar un piso a sus propietarios

Transcurridas algunas semanas desde que el Juzgado de Primera Instancia nº 4 de Alicante dictara la famosa sentencia que condenó a los propietarios de un céntrico piso de Alicante a no utilizar su vivienda por plazo de tres años, resulta interesante revisar los aspectos más importantes del caso y poner de manifiesto el porque un juez prohíbe usar un piso a sus propietarios, así como las pautas a seguir para las personas que se encuentren en situaciones similares, dado que han sido muchos los clientes y compañeros que nos han preguntado sobre las actuaciones a realizar a fin de evitar que este tipo de hechos -mucho más habituales de lo que a priori puede parecer- se repitan, generando molestias graves y continuadas en el tiempo.

Para empezar, creemos interesante exponer que en este mediático caso en el que se prohíbe usar un piso a sus propietarios por el máximo plazo que la Ley permite, nuestro despacho, Cañizares Abogados, representaba y defendía el derecho de la Comunidad de Propietarios de un muy céntrico edificio de Alicante -a escasos metros de las Avenidas Maisonnave y Óscar Esplá- a regular, mediante sus propios estatutos, la forma en que los vecinos de la Comunidad querían relacionarse. En dichos estatutos, como es lógico, se establecían unas normas de convivencia que prohibían las actividades molestas.

Los propietarios de uno de los pisos, un matrimonio de nacionalidad española y mediana edad, que residían en un municipio del interior de la provincia de Alicante, llevaban años alquilando su piso a personas que terminaban regentando negocios de prostitución.

A nadie escapa que, al margen de que la prostitución no sea un delito en nuestro país, no es agradable que dicha actividad se realice en el mismo edificio donde uno vive… así lo terminó reconociendo el propietario mismo del inmueble en la vista de juicio celebrada.

Gritos, peleas, vómitos, orines, llamadas al interfono a cualquier hora, y demás molestias convivían, de día y de noche, con el resto de sus vecinos -niños y jóvenes incluidos- que, para más inri, habían pagado importantes sumas de dinero por su vivienda y obviamente, esperaban, como cualquier persona, poder tener descanso en su propia casa.

Siendo esto así, parecería sencillo acabar con las molestias, haciendo saber al propietario de la vivienda la actividad que sus inquilinos están realizando… nada más lejos de la realidad; los propietarios, hipócritas donde los haya, negaban una y otra vez saber qué pasaba en la vivienda alquilada, afirmando sin rubor haber visitado varias veces el piso sin observar nada sospechoso.

En última instancia, se trataba de un problema de prueba… no resulta fácil acreditar en juicio lo que alguien pretende ocultar; obviamente, los inquilinos no abrían la puerta a nadie, policía incluida, salvo a sus clientes, ávidos de discreción.  

El éxito de nuestra despacho en este asunto se basó en la acumulación de pruebas, tanto extrajudiciales como en sede judicial, incluyendo documentales y testificales… ello unido a una juzgadora a la que no le tembló el pulso al aplicar la Ley, dio como resultado que, sin duda, al menos por una vez, los malos recibieran su merecido… como en las películas.

Y sí, es cierto que si se prohíbe usar un piso a sus propietarios por tres años, se trata de algo muy gravoso; pero mucho más sangrante resulta el no hacer nada cuando tus vecinos te piden durante años que respetes su descanso… y pese a sus reiteradas quejas, tú miras para otro lado.

No puede el Derecho permitir ese tipo de comportamientos.

Os dejamos copia de la SENTENCIA_DE_INSTANCIA.

 

Alberto Cañizares.

Cañizares Abogados.

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