Con motivo de la consulta de uno de nuestros queridos seguidores, pretendo a título personal -con el visto bueno del director del departamento de Derecho Penal, Santiago Talavera- redactar un breve artículo que explique, de la manera más sencilla posible, lo ocurrido con la Doctrina Parot y su reciente caída con motivo de Sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos despasado 21 de octubre de 2.013.
  Vaya por delante que no soy especialista en Derecho Penal, por lo que, si en mi ánimo de simplificar un asunto tan complejo, cometiera algún error, pido disculpas por adelantado.
  Para hacerlo práctico, tomaremos el caso de la terrorista Inés del Río, cuyo caso ha provocado la caída de la conocida como “Doctrina Parot”.
  En primer lugar debo manifestar que personalmente desearía que esta persona no saliera jamás de prisión, puesto que sus crímenes son horribles y no ha mostrado el más mínimo arrepentimiento.
  Pero una cosa son los sentimientos y otra el Derecho y en este breve artículo pretendo explicar las razones puramente jurídicas que llevan al Tribunal Europeo de Derechos Humanos tumbar la Doctrina Parot.
La terrorista Inés del Río fue condenada a 3.828 años de cárcel por el asesinato de 24 personas.
El Código Penal de 1.973 establecía que nadie podía estar en la cárcel más de 30 años.
Pues bien, el problema viene en los beneficios penitenciarios (reducción de los días de cárcel por buen comportamiento y demás) y especialmente sobre qué se aplican esos beneficios penitenciarios.
Aplicado al caso concreto, la cuestión es si los beneficios penitenciarios se le aplican a la terrorista sobre los 3.828 años o sobre los 30 años máximos que se puede estar en prisión.
Y aquí viene el lío, puesto que si bien inicialmente el Tribunal Supremo de España (mediante sentencia de 8 de marzo de 1994) dijo que los beneficios penitenciarios debían aplicarse sobre el límite de 30 años máximos de cárcel, posteriormente (mediante sentencia de fecha de 28 de febrero de 2006) modificó su criterio y dijo que debían aplicarse sobre el total de los años de condena (3.828 años en el caso que nos ocupa) y no sobre el límite máximo de 30 años.
Y esto es lo que se conoce como la Doctrina Parot, que viene a ordenar que los  delincuentes condenados por delitos graves pasen el tiempo máximo legal de estancia en prisión, es decir, 30 años. Doctrina que coge su nombre del terrorista Henri Parot (que había conseguido reducir su pena de 30 a 20 años de cárcel, pese a estar condenado a 4.700 años por 33 asesinatos cometidos entre 1978 y 1990), ya que esta decisión del Tribunal Supremo se creó en el caso contra el terrorista Henri Parot para que saliera de prisión lo más tarde posible.
Y claro, la diferencia es grande, ya que en el caso de la terrorista Inés del Río se trataba de salir en libertad el 2 de julio de 2008 (de no aplicarse la Doctrina Parot) o el 27 de junio de 2017 (de aplicarse la Doctrina Parot).
Lo peor de todo es que si bien la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos afecta únicamente al caso de Inés del Río, lo cierto es que abre la puerta a excarcelaciones de hasta 54 miembros de ETA y 7 del GRAPO por los mismos motivos.
Por otro lado, la buena noticia es que tan sólo se aplica a los presos condenados antes de 1995, cuando fue reformado el Código Penal, siendo importante destacar que con la modificación del código penal en 2003, el límite de cárcel fue elevado hasta los 40 años y la posibilidad de reducirla por trabajo fue suprimida.
Con estos mimbres, la decisión del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, si bien es opinable y discutible -como todo en la vida-, lo cierto es que es defendible desde el punto de vista puramente jurídico, dado que un principio fundamental del derecho es que las normas no deben aplicarse de forma retroactiva y mucho menos en derecho penal, donde los cambios legislativos deben siempre jugar a favor del condenado.
Dicho lo cual, si bien no estoy de acuerdo con la sentencia a título personal, como ya he dicho al comienzo, lo cierto es que uno de los problemas es en este asunto se está dando poca información y haciendo mucha demagogia.
Me cuesta pensar que los jueces del Tribunal Europeo de Derechos Humanos quieran dejar en libertad a los terroristas; me inclino más por felicitarme porque los demócratas sí defendemos el Estado de Derecho, incluso cuando sus consecuencias no nos gustan.
Y ello nos diferencia claramente de los terroristas, que sólo atienden y en tienden el terror y el miedo.
Alberto Cañizares.

Abogado.

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