LA REFORMA DEL CODIGO PENAL.

Recientemente se ha llevado a efecto una controvertida reforma de nuestro Código Penal y como suele ser habitual, instantáneamente surgen corrientes de opinión… defensores, detractores y sobre todo dudas acerca de la idoneidad o no de la nueva norma como elemento útil y/o necesario para cubrir lagunas o mejorar la regulación de faltas y delitos.

 

Ante la relevancia y profundidad de la reforma del Código Penal, acometida, entendemos oportuno dar una pincelada acerca de las cuestiones más relevantes y controvertidas de las modificaciones acordadas.

Así, resulta imperativo destacar de entre todas las modificaciones las relativas a materias relacionadas con el cumplimiento de las condenas y el seguimiento de los ya condenados. Dentro de este marco se encuadran la prisión permanente revisable (una forma edulcorada o eufemismo, acuñado para evitar el término cadena perpetua)  y la custodia de seguridad; No hace falta decir que las citadas medidas suponen una nueva forma de entender tanto el alcance como el propósito de la condena como un elemento sancionador, aleccionador y en su caso reintegrador del condenado en la sociedad.

Ni que decir tiene que la polémica en ese sentido está servida, toda vez, que bien entendidas, estas medidas suponen que un sujeto que pese haber cumplido su condena no ha conseguido mostrar las aptitudes necesarias para ser reintegrado en la sociedad permanecerá en prisión indefinidamente, pudiendo revisarse su situación personal cada dos años.

Y en el segundo de los supuestos (custodia de seguridad), implica que los sujetos especialmente peligrosos, una vez cumplida su condena, podrán ser objeto de seguimiento por el que se valorará el nivel integración y se vigilará su conducta en aras a evitar que vuelva a delinquir.

Sin embargo y adoptando el prisma de los detractores de estas medidas, bien se podría inferir que, como hemos anticipado antes, la prisión permanente revisable no es otra cosa que una forma encubierta de introducir en nuestro sistema penal una modalidad o suerte de cadena perpetua.

En el segundo escalafón encontramos modificaciones menos sustanciales de nuestro ordenamiento donde se encuadran algunas medidas relacionadas con sucesos y supuestos claramente identificables que han venido ocurriendo en nuestra sociedad muy recientemente, siendo por ello que algunas voces han tildado la reforma que nos ocupa de populista e improvisada sobre la marcha.

Así para el caso de que  la víctima de una detención ilegal no aparezca se fija una pena única equivalente al homicidio, esta pena se verá agravada en el caso de que la víctima sea menor de edad o exista un móvil sexual (Caso Marta del Castillo).

Se penará la difusión de imágenes íntimas sin autorización (Caso de la Concejala Olvido Hormigos).

Cabe destacar que se ha dado un tratamiento más severo a los comportamientos relacionados con la resistencia o desobediencia a la autoridad. La controversia en este sentido viene del debate generado con ocasión de las ya numerosas manifestaciones en señal de protesta contra los recortes. Esta cuestión entronca con el hecho de que se sancionara la difusión de mensajes que inciten a la comisión de alteración del orden público, lo que los más críticos han entendido como una forma de censurar o cercenar  la libertad de expresión, véase el claro ejemplo de mensajes muy de moda en foros y redes sociales alentando tomar medidas de protesta contra dirigentes, políticos, bancos etc…

En otro orden de cosas, se agrava las penas contra los autores de incendios forestales, la duda está evidentemente en saber si esto ayudará en algo o servirá para disuadir a los pirómanos o si por el contrario y como hemos oído en más de una ocasión, hubiese resultado más efectivo retomar la prohibición de  urbanizar en zonas que han sido devastadas por incendios forestales.

En el tercer escalafón, aunque entendemos que en ningún caso es una cuestión menor por las consecuencias jurídicas que conlleva, la Reforma acomete la supresión de las faltas pasando a considerarlas delitos de leves denominados de escasa gravedad, esto que puede parecer una perogrullada no lo es tal, puesto que confiere mayor gravedad, esto es, carácter delictivo a actuaciones que hasta la fecha eran consideradas meras faltas.

Lejos de entrar a valorar si la reforma es acertada, necesaria, apropiada o coherente con las necesidades de la realidad social que debe regular, entendemos que será el tiempo el que dará o quitará razones o en su caso enjuiciará la validez de lo legislado.

Dpto. Derecho Penal.

CAÑIZARES ABOGADOS.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.