Empresas de máquinas recreativas contra bares. Demandas de miles de euros por incumplimiento contractual.

Empresas de máquinas recreativas contra bares

Recientemente hemos observado un aumento de demandas de juicio ordinario que las empresas de máquinas recreativas -las conocidas como tragaperras- interponen frente a los titulares de bares y establecimientos de hostelería, reclamándoles importantes cantidades de dinero. De ahí, el título de este artículo: máquinas recreativas contra bares.

Los hechos se repiten con una precisión sospechosa; el mismo día en que el bar abre sus puertas, un responsable de la empresa de máquinas recreativas se persona con su mejor sonrisa en el bar, y en medio de todo el lío -quien ha abierto un bar sabe a qué nos referimos- pone a la firma un bonito contrato de instalación y explotación de máquinas y cesión de derecho de exclusiva (o denominación similar) por un plazo aproximado de 5 años, del que, con pasmosa reincidencia, olvida dejar copia a los propietarios del bar.

El comercial de la empresa de máquinas explica amablemente (para que vamos a leer el contrato, si no hay tiempo) que se entrega a los propietarios del bar una cantidad a fondo perdido y un porcentaje sobre la recaudación de la máquina; en ocasiones hemos visto incluso la concesión de un préstamo a los propietarios del bar.

Todo son ventajas para el bar o restaurante. Habría que ser tonto para no firmarlo. Nada hace sospechar que esta relación acabará en una caso de empresa de máquinas recreativas contra bares.

El problema comienza cuando el bar cierra o es traspasado antes de que se cumpla el plazo fijado en el contrato, el cual muchas veces desconoce con precisión dado que no dispone de copia del contrato.

Es entonces cuando el dueño del bar, además de haber invertido mucho tiempo, dinero e ilusiones en un negocio que no ha prosperado, recibe con desagrado varios años después una demanda de aquella empresa máquinas recreativas tan simpática que ahora le reclama un dineral por el dinero entregado en su momento (supuestamente a fondo perdido) y los beneficios dejados de obtener hasta alcanzar los años de duración fijados en el contrato.

La batalla de las empresas de máquinas recreativas contra bares es desigual. Mientras que la empresa de máquinas recreativas conoce bien los términos del contrato -de hecho, son sus abogados quienes lo han redactado- el profesional de la hostelería rara vez dispone de algún tipo de documento que pruebe el acuerdo al que llegó con el comercial de la empresa cuando cerraron -o traspasaron- el negocio.

La batalla será dura, pero afortunadamente ya hay abundante jurisprudencia que rechaza y modera estas reclamaciones de las empresas de máquinas recreativas con base en múltiples argumentos, entre los que destaca la doctrina del enriquecimiento injusto.

Efectivamente, no es justo que la propietaria de la máquina recreativa pueda obtener doble beneficio de una misma máquina; de admitirse la demanda, la máquina recaudaría por los beneficios dejados de obtener en el bar que cerró y por los beneficios del bar en el que se instaló una vez que cerró el primer establecimiento.

Como siempre, recomendamos que el demandado, antiguo propietario del bar, se ponga en manos de abogados especializados en contratos de máquinas recreativas, de forma que puedan defender sus intereses con las mayores garantías.

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Dpto. Derecho Mercantil.

Cañizares Abogados.

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