SE_ALQUILA

Lo primero que debemos tener en cuenta es que estamos ante una oportunidad, que no ante un problema. En España existe un miedo tradicional por parte de los propietarios de viviendas a alquilarlas a extraños, que no cuadra con las grandes posibilidades económicas que ofrece el alquiler. Si lo gestionamos bien, siempre ganaremos dinero. No olvidemos que en ese momento nos convertimos en empresarios y tenemos –al menos- un cliente: el inquilino.

 

Lo primero que hay que hacer es acudir a un profesional a que nos redacte el contrato de alquiler. Un modelo bajado de alguna página de internet no nos ofrece ninguna garantía de poder hacer frente a problemas que puedan surgir, mientras que las actuaciones de los profesionales jurídicos siempre nos darán un plus en previsión y garantía de buen funcionamiento de la relación por un precio muy asequible. Prevenir es siempre rentable en todos los aspectos.

También es necesario pensar en qué tipo de arrendamiento nos interesa como propietarios: ¿un alquiler por un plazo de cinco años, o de un año renovable automáticamente?, ¿de temporada o por habitaciones? Las posibilidades son múltiples.

Igualmente importante resulta conocer cuáles son las posibilidades en el mercado del inmueble que queremos alquilar: ¿interesará a personas mayores, a turistas, a trabajadores desplazados?, ¿a residentes extranjeros, a jóvenes y estudiantes?

Los alquileres de pisos o apartamentos pueden ser básicamente de dos tipos: los arrendamientos de viviendas propiamente dichos, para vivienda habitual de nuestro inquilino, y los de uso distinto de vivienda que, por exclusión, serán aquellos no destinados a vivienda, citando expresamente la Ley de Arrendamientos Urbanos que “tendrán esta consideración los arrendamientos de fincas urbanas celebrados por temporada, sea ésta de verano o cualquier otra, y los celebrados para ejercerse en la finca una actividad industrial, comercial, artesanal, profesional, recreativa, asistencial, cultural o docente, cualquiera que sean las personas que los celebren.

Los arrendamientos de vivienda están regulados en profundidad por la Ley de Arrendamientos Urbanos, para la que el Gobierno está preparando una reforma, con el objeto de animar poner vivienda de alquiler en el mercado, aumentando la protección del propietario.

En los arrendamientos de uso distinto de vivienda, como ya se ha dicho, pueden entrar los de temporada, los de estudiantes –incluso por habitaciones, fórmula muy interesante en ciudades con universidad-, los de veraneo, los de trabajadores desplazados temporalmente, etc. Al contrario que los anteriores, tienen casi todo su contenido abierto a la negociación, por lo que pueden pactarse condiciones favorables, por ejemplo, en cuanto al mantenimiento de la vivienda.

Por último hay que señalar un punto no muy conocido, pero muy importante, ya que nos ofrece una seguridad adicional: desde hace algún tiempo las compañías de seguros han puesto su atención en el mercado del alquiler, gracias a lo que ahora disponemos de seguros que por una mínima parte del precio del alquiler cubren el riesgo de impago de la renta hasta la resolución del problema.

Así que si tienes un inmueble vacío no tienes un problema, sino una oportunidad y para aprovecharla sin riesgo, primero, acude a un profesional del Derecho para que te asesore sobre qué tipo de alquiler y de cliente te conviene, y te redacte un contrato. Segundo, contrata un seguro para el riesgo de impago de la renta y duerme tranquilo.

 

Rafael Montero Gosálbez.

Cañizares Abogados.

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